sábado, 12 de marzo de 2011

Se fue el cantor de Puerto Cabello

A Ítalo Pizzolante, Juan Carlos Vargas y al mar que royó el barco pero no nuestros corazones

Cuando estábamos niños en Puerto Cabello aprendimos el himno. No ese que reza “Gloria al bravo pueblo” sino el mejor poema de amor que le escribieron a nuestra ciudad: “Mi Puerto Cabello, pedacito de cielo que acarician las aguas, de estas playas caribe”. Porque si alguien amó a Puerto Cabello, ese fue Ítalo Pizzolante.

 Este hombre venido de su Italia natal llegó a nuestra ciudad y se enamoró del puerto con encajes de espuma.
Yo creo que fue amor a primera vista eso siempre se manifestaba en él. Compartir con Ítalo era un arte mayor no sólo porque con el piano nos regalaba sus canciones sino porque además su simpatía rayaba en el disfrute de quienes le conocimos y escuchamos.

Ítalo nos dejó un himno y un motivo que habla de una rosa pintada de azul pero además temas Como tú, Mi regalo, No me sigas mirando, Eternidad, te lo voy a decir cantando, Olvídate que me olvidas, Así maravillosa, entre otr0s, fueron el testimonio de la sensibilidad y creación de este cantautor.

Vivía frente al mar y allí descubrió que en nuestro “puerto viejo, puerto azul de leyendas, la luna es más linda en el mar”. La luna y el puerto. Ese era el Ítalo que se quedó en ese rincón de Venezuela y se negó a irse del lugar donde tuvo su mejor ingenio creador. En sus sentimientos hacia nuestro terruño Ítalo nos decía “te traje la luna llena de Puerto Cabello…”

El nos hizo entender que “son de acuarelas tus tardes en la plaza Flores” (y debe ser porque nosotros también, “un domingo, paseando, también tuvimos amores”).

Se fue el cantor del Puerto y no tuve tiempo de darle las gracias pero aún estando a 9 horas de mi Puerto Cabello siempre estuve amarrada con hilos invisibles, y de amor, a mis orígenes porque la canción Motivos –así como se llama mi casa- me hacía rememorar los primeros tiempos de mi vida.

Y en aquellos momentos de nostalgia por la casa, el malecón, el Fortín, los amigos, La Belisa y la playa recordaba aquella parte de la canción que para mí se convirtió en una de mis plegarias necesaria: “Puerto cabello, cuando lejos me encuentre de ti, di a tu brisa que traigan hasta mí sus canciones de mar…”

Lorena Evelyn Arráiz


1 comentario:

  1. Gente como Italo que nos inspira, se merece este y todos los homenajes.

    Saluditos :)

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