martes, 9 de noviembre de 2010

Lore, no importa que digan que está trillado hablar de amor...

Querido diario:
El 10 de noviembre e 1990, ella nació con la cara redonda y los ojos muy abiertos. Yo decía que parecía una luna llena. Era como un juguete recién sacado de su caja: olía rico, de textura suavecita y provocaba cargarlo.
Debía llamarse Mónica Isabel pero mis dolores de parto que comenzaron – y se fomentaron- en 23 horas, hizo que el padre se aprovechara de mi cansancio y la renombró.

Con ella engordé 20 kilos y el doctor me dijo que me daría pre eclamsia y si no me cuidaba. De 37 que calzaba, usé zapato número 40. Mis tobillos estaban redondos tal cual mi barriga y así, en ese larguísimo día que trajo a mi prima hermana Mónica Belandria de visita, también nació Lorena, mi primera hija.

Lore bebé de 2 meses - Lore mamá 20 años

 “La piel de mi niña huele a caramelo”, así cantaba recordando una canción de Allí Primera. No olvido  que cuando tenía como cinco años, ella detestaba que yo le cantara “la niña Lorenita cuadro estaba chiquitica le decían pendejita, ahora que está grandota, le dice pendejota”. Era una total ofensa pero a mi me doblaba de la risa ante su reacción y, ella, en venganza se la cantaba a todo el que podía pero cambiándole el nombre.

Yo tenía 20 años y una niñita conmigo. Al principio no tenía cabello y el poco que le salió al tiempo  era hirsuto e indomable. Sus cachetes eran (y son) su característica superlativa y esos ojotes tan bien delineados que uno siente que entra a ellos.



Han transcurrido aproximadamente 7300 días desde que vivo con ella. Cada día siento que es mi conciencia y mi apoyo. A veces cuando la observo y no se da cuenta, detallo en ello los ademanes de Mónica Belandria Arráiz; la inteligencia de mi mamá, la viveza de su hermana Daniela y el corazón de todas las personas de alma buena que haya conocido.


Hoy Lole cumple 20 años y yo la honro como hija porque me ha hecho feliz. Me hace sentir orgullosa. Me quiere, me carga mono, me recuerda, me hace sentir que soy importante para ella y que nos necesitamos.



No sé cuál será el futuro de Lore pero de lo  que si estoy segura es que quien esté a su lado tendrá a una mujercita de buenos sentimientos y que disfrutará de un humor exquisito y lo hará pasar muy buenos momento.

No me siento vieja. Yo crecí con ella. Nosotras nos criamos juntas. Yo la tuve exactamente en la edad que hoy cumple. Ella me conoce mejor que nadie y aun así, me ama profundamente.



Yo también te amo, Lole.

Eres mi rabo de nube, mi unicornio, mi reparadora de sueños, mi guardiana de la suerte, mi tercer deseo y, como dice Filio, “no te cambio por un verso, una voz, una palabra, eres parte de este intento 
de estas manos, de esta causa…”


Gracias por ser mis brazos de sol…

Tu mamá

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