domingo, 31 de octubre de 2010

¿Por qué algunas mujeres odian al fútbol?

Querido diario:
Esto es un secreto a voces, es bueno que los hombres sepan al respecto. Soy afortunada de tener a una pareja que vive, sueña y espira fútbol pero sé de muchas chicas que a este deporte lo aborrecen más que a una suegra pavosa. He aquí las razones...

Se de muchas féminas que odian al fútbol por una simple cosa: acaparan la atención de los machos vernáculos en toda su extensión. Muchas de ellas, se quejan del poco interés que muestra la pareja cuando se juega una final de la Libertadores o cuando comienza el mundial.

Todo  sucede cuando las mujeres, dispuestas a la conquista, aceptan la salida con su pretendiente y éste las lleva a un lugar con pantalla gigante, donde la mayoría de los presentes son hombres y el humo del cigarrillo fastidia por doquier. Ella está desconcertada mirando alrededor, buscando los mínimos elementos románticos pero no encuentra nada. Se sienta en su silla, acomoda su cabello y coqueta pero él está furioso porque no alinearon al jugador número 9.

gol aurinegro


Cuando llega el mesero, la chica quiere tomar un licor pero él insiste en pedir cervezas porque es lo mejor para celebrar los goles. El asunto no queda allí, cuando se da el pitazo inicial, ella intenta acercarse y decirle en tono suavecito cualquier cosa que pueda incitar al romanticismo pero el caballero ni se entera porque comenzó a gritar que ese árbitro es un hijo de meretriz al decretar un penal inexistente. Aun así, son muchas las mujeres que se arriesgan a mantener una relación con un fanático del fútbol. También hay quienes aceptan la invitación a un partido de éstos creyendo ganar puntos en la  jornada romántica.

La ingenua enamorada, que se ha esmerado en conseguir la ropa del color del equipo preferido de él, lo acompaña al estadio llegando con tres horas de antelación por la cantidad de aficionados que amenazaron con llegar tempranito La pobre debe aguantar  sol y permanecer de pie todo ese tiempo mientras él conversa con sus compañeros de filas del golazo que le hicieron al Caracas.

Ella espera que él determine en el perfume usó especialmente para él pero no habían transcurrido 10 minutos de inicio del partido cuando algún hincha arrojó cerveza para celebrar una intentona de gol y cayó encima de la infeliz. Y si por alguna circunstancia, el equipo contrario está agresivo o el árbitro se equivoca, el chico olvidará a su acompañante y gritará palabras irrepetibles para este texto, tanto así, que su cara se podrá de color rojo y se le brotará la vena yugular.

La mujer, empapada de cerveza y con el cabello empegostado, no tendrá más remedio que olvidarse momentáneamente del galán  y prestará atención al partido. Y es cuando ella llega a detallar las piernotas de ese que lleva la camiseta número 4. También de aquel que cuando se tiró al piso y sobó por el dolor mostró sus abdominales. El momento llega al clímax cuando termina el partido y los jugadores se quintan la camiseta. ¿Dios mío, ése es un ángel?

Terminó el encuentro y seguro que ahora sí  tendrá la atención del hincha. Sólo que el Romeinho  no llevará a Julietinha al cine sino que se meterá a Sólo Fútbol para ver el mismo partido que será retransmitido por la TV local para corroborar que ese árbitro pitó erróneamente un fuera de lugar.



Cuando la situación ha superando la relación con un fanático y ya viviendo juntos, la cosa no luce muy prometedora porque si lamentablemente la crisis no les ha permitido comprar otro televisor, será imposible que la mujer pueda ver su  novela preferida ante el resumen de la jornada de Sport Plus o Meridiano Tv, al fin y al cabo, los goles de Giancarlo Maldonado son más importantes que los conflictos del nuevo dramático de Venezolana de Venevisión.

Pero encima de eso, hay que llevarles comidita a la cama dejando las sábanas llenas de migajas que no se pueden sacudir hasta que terminen los programas de fútbol o hasta que el hombre deba ir al baño por la cantidad de cerveza que tomó.

Vivir con hombres aficionados puede ser muy complejo, pero por algún lado hay que buscarle la vuelta. La mejor opción que tiene la mujer es ser solidaria con esta afición y para contar con el respaldo de la pareja deberá buscar los siguientes argumentos: “mira que vestido tan hermoso y tiene los colores de la selección del Brasil”. Eso será el enganche para una compra efectiva.

Olvídense mujeres de los licores dulces o champaña, olvídense además de ir a los bares de última moda a bailar, asegúrense más bien que usted llevará a su chico a un lugar que al menos tenga un afiche del equipo local.



Sólo hay que tener paciencia pero no olviden que todo tiene una recompensa: cuando usted está en calidad de jugadora número 12, tendrá la oportunidad de “apreciar cómo se contraen los músculos al patear una pelota o simplemente, esperar el intercambio de camiseta para que usted celebre sus propios goles”. Y seguramente si usted es del estado Táchira, en cualquier momento le explotará esa pulsión por la fiebre del fútbol  y sucumbirá ante el aurinegro, el equipo de mil amores de esta región… 




[esta foto la tomé en San Luis de Maranhao (Brasil)]




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